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Al igual que muchos emprendedores, la coach y asesora Natalia Balcarce, necesitó de ayuda para crecer en su negocio. Profesionalmente estuvo entre el mundo corporativo y el emprendimiento. En el primero trabajó en el área de marketing y comercial, sin embargo en el segundo encontró su verdadera pasión, ese “por qué” te levantas cada día y como el emprendimiento es un camino solitario, le mueve profundamente acompañar a las personas a lograr sus objetivos por su propia experiencia durante el proceso de emprender.

“Cuando estamos solos es muy fácil darnos excusas para no avanzar o, simplemente, nos es difícil priorizar o generar estrategias y desde aquí aparecen los comunes bloqueos mentales. Un día dije, yo quiero ser esa compañera de cumplimiento que facilita el proceso de obtención de objetivos. Pero que también te desafía a enfrentar tus creencias limitantes y reforzar las posibilidades. Mi misión es acompañar a emprendedores y eso me apasiona”, recuerda.

Es así que, para cumplir con este propósito, se certificó como coach ontológico. Una disciplina que es descrita como una dinámica de transformación en que las personas y organizaciones revisan, desarrollan y optimizan sus formas de ver el mundo. A diferencia de una consultoría o mentoring, este sistema no sólo elabora estrategias y tácticas de ventas, sino que también busca empoderar a la persona que está detrás.

“No hay un negocio exitoso sin un emprendedor que sepa gestionar sus emociones, puesto que emprender no es un camino fácil ni en línea recta. Por ejemplo, éste debe aprender a superar la frustración, que es una emoción que surge cuando nuestros deseos y expectativas no se cumplen, pero esta emoción nunca viene sola, sino que gatilla a otras como la rabia, la impotencia, la tristeza e incluso la culpa. Y desde ahí es muy fácil que empecemos a auto-castigarnos, justamente por tener el juicio de que no somos capaces de cumplir con nuestros objetivos”, enfatiza Balcarce.

A lo largo de su carrera, Natalia Balcarce se ha especializado en iniciar negocios desde cero y ayudar a las personas a romper las barreras que dar el “primer paso”. Para ello, la experta considera que el desafío está en no paralizarse, tomar acción y soltar los juicios de lo que era hacer un negocio hace unos años atrás. “Esas estrategias que nos sirvieron en el pasado, hoy no corren, porque simplemente el mundo cambió. Hoy la palabra mágica es “conectar” emocionalmente con nuestro cliente y pensar que nuestro negocio no es un absoluto inamovible, si no que se va diseñando y vamos itinerando en la medida en que avanzamos en el proceso”, comenta.

El estallido social trajo múltiples desafíos a nivel nacional y las Pymes no fueron la excepción. Para Balcarce esta situación representa una gran oportunidad para emprendedores y Pymes. “Todas las crisis traen consigo cambios de piel, inicios y cierres de ciclos. Durante las últimas semanas, he acompañado a muchos emprendedores y Pymes de manera gratuita, porque sentí que mi deber era “estar ahí” y me di cuenta en estas conversaciones que la crisis en muchos casos sólo “evidenció” aquello que necesitábamos. Las empresas que sobreviven históricamente no son las más grandes ni las más fuertes, sino que son, las que tienen la capacidad de adaptarse, es como la analogía de la cucaracha y el dinosaurio, no importa que tan grande seas, si no te adaptas mueres”.

Entonces, ¿Cómo podemos adaptarnos? Para la Natalia Balcarce la respuesta es fácil y categórica. “Dejemos de hablar y empecemos a escuchar y a preguntar. Debemos escuchar qué es lo que realmente quiere nuestro cliente y enfocarnos en aquellas áreas que él valora, si bien no podemos ser buenos en todo, sí es nuestra obligación ser realmente buenos en aquello que valora nuestro cliente y eso es nuestra propuesta de valor.  Y si no la tenemos clara, es el momento ideal para hacerla”, concluye.