Entre beberse un refresco u otro, almorzar en un restaurante u otro e incluso entre escoger un par de zapatos y no otros, median las emociones. Cuando estamos ante una serie de marcas tratando de decidir cuál escoger, el 99% de las veces  escogemos la que mejor nos haga “sentir”; la más cómoda, las más atractiva, la que más se parece a nosotros. De modo que en estos casos la emoción pesa más que la razón, por ello el marketing emocional ha calado tan bien en los últimos años. ¿En qué consiste esto? Muy fácil. El marketing emocional consiste en ponerse siempre en el lugar del otro. 

Todos sabemos que las personas somos seres emocionales, por eso cuando las campañas publicitarias parten desde la sensibilidad del otro, el mensaje que están transmitiendo es: nos importas y queremos satisfacer tus deseos, más allá de tus necesidades. La labor principal del marketing emocional es hacer sentir feliz al cliente o consumidor. No basta con que compre tu producto, tiene que estar feliz de haberlo hecho y sentirse en bienestar con tus servicios.

Pensando así, la empatía será a partir de hoy nuestra palabra clave. En las nuevas estrategias publicitarias se utiliza la empatía para acercarse al potencial cliente. Comprender sus necesidades y ajustarse en la medida de lo posible a la solución de las mismas es nuestro objetivo. ¿Cómo lograrlo? Viendo hacia donde él está viendo. Visualizándolo como él se visualiza casi con sus propios ojos y deseos.  Decimos “casi con sus propios ojos”, porque la diferencia entre el cliente y la empresa es que los primeros miran desde la necesidad o el deseo, mientras la empresa mira desde la solución.

Tanta ha sido la efectividad publicitaria desde la empatía, que ya existen estudios sobre cómo son los procesos de construcción de empatía con el consumidor, es decir, como ocurren en el cerebro. La ciencia encargada de estudiar esto lleva el nombre de Neuromarketing, la cual es parte del sector de la mercadotecnia.

Desde esta ciencia, nos explican que todo consiste en ponerse en el lugar del otro. Y lograr eso en estos tiempos es muy sencillo. Sólo tienes que interactuar con tus clientes y descubrir sus gustos y afinidades.

Para esto pensemos en las redes sociales. El trabajo en las redes no consiste en publicar cosas y esperar que los otros reaccionen. Debemos tener claro que en estos casos la comunicación es bidireccional, por lo tanto convertirte en una suerte de spoiler de tus clientes puede servirte para ajustar el contenido de tus publicaciones a él, lo cual puede resultar un buen gancho para hacerlo sentir querido y cercano.

¿Para qué quieres generar empatía con tus clientes? Sencillo, para hacerles sentir que sabes a quiénes te diriges y lo que quieren. Justamente esa seguridad es la que puede generar fidelidad en él de una forma más efectiva. Queremos que compre y sea feliz, pero también queremos que vuelva. ¿Qué hay que hacer? Llegar a las emociones del cliente para que sus sensaciones y sentimientos sean los que decidan por él.

A partir de hoy, sólo debes tener en cuenta que tu marca o empresa llegará de manera más efectiva a tus potenciales clientes si piensas como ellos para hacerlos sentir más cerca de ti. Las necesidades y los deseos los ponen ellos, las satisfacciones y soluciones las pones tú. Imagina que cada publicación en tus redes sociales, propuesta u ofrecimiento es un traje, entonces cada uno debe adaptarse y ajustarse a la medida del cliente al cual quieres llegar.