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El desarrollo tecnológico va teniendo impactos positivos y negativos alternativamente. Las empresas parecen beneficiarse cada vez más con los recursos tecnológicos que le permiten prescindir de gran número de empleados. Entonces, ¿qué sucederá con los trabajadores en esta nueva era laboral? Actualmente, las empresas exigen a sus empleados mayor creatividad y menos ejercicios mecánicos.  

Las empresas parecieran organizarse en detrimento de los empleados, pero no es del todo así. Naturalmente, las compañías se organizan buscando ahorrar costos en la realización de su producto o servicio, por ello buscan que una misma persona sea lo suficientemente capaz y productiva para cubrir distintas tareas, en vez de contar con un amplio equipo de trabajadores dedicados cada uno a pequeñas actividades, que ahora pueden resolverse con el uso de equipos tecnológicos e internet. Pensando sobre todo en que muchos de estos ejercicios mecánicos pueden resolverse a distancia, pues la comunicación ya no es necesariamente presencial.  

Es muy común que la empresa no requiera de un empleado a tiempo completo dedicado a la misma labor, sino fracciones de su tiempo distribuido en distintas tareas. Por ello, cada vez más existen empresas con empleados fijos, cuyas relaciones laborales dependen de la mayor cantidad de cargos que pueda ser capaz de ocupar el mismo sujeto; esto le permite a la empresa mantener la misma productividad por menos costos.

En los casos donde estos “multiempleados” no existan, a la empresa le resultaría más rentable subcontratar el servicio a otra compañía, que cubrir los costos de todo un departamento para simplemente sacar mensualmente una nómina, por ejemplo. En estos casos las empresas podrían establecer acuerdos entre ellas, estableciendo así una red de negociaciones, donde los servicios de unas sean contratados por las otras. Especializándose cada una en determinadas áreas, cuyos servicios puedan ser contratados por distintas compañías, sin la necesidad de que existan departamentos internos dedicados a cada área.

¿Y qué sucede con los empleados? La figura del empleado exclusivo empieza a entrar en vencimiento para darle entrada a la figura del empleado autónomo. Este sujeto funciona como una suerte de puente entre las distintas empresas que contratan recíprocamente sus servicios.

La salida no violenta a una situación así sería el establecimiento de una renta básica universal financiada con impuestos a las empresas; y esto sería todavía mayor incentivo para trabajadores autónomos: la gente recibiría un mínimo para poder sobrevivir y trabajaría de forma esporádica e independiente para tener un sobresueldo.

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