La expectativa de entrar a una empresa y jubilarse en la misma es una opción cada vez más improbable, tanto para empleadores como para empleados. De modo que cambiar constantemente de empleo es cada vez más normal.

Sin embargo, la situación es distinta dependiendo del país. En ocasiones las empresas exigen a los ejecutivos una experiencia mínima de 5 años, pues de lo contrario puede entenderse como un sujeto inestable. Por el contrario, si la misma persona se ha mantenido por más de 7 años en el mismo cargo, entonces genera la duda si podrá asumir el reto de cambiar de cargo y objetivos.

Según la BBC Mundo los gerentes o ejecutivos podrían mantenerse en sus cargos por al menos 3 o 4 años, considerándose este período de tiempo el suficiente para dejar su aporte a la empresa.

La permanencia ni la estabilidad son bien vistas en un curriculum. Un empleado que dure menos de tres meses en su cargo, suele generar desconfianza en el nuevo empleador. Aunque haya quienes consideran que la excesiva permanencia de los trabajadores en el mismo cargo no es ventajosa, ya que no se arriesgan a afrontar nuevos retos.

Si bien es cierto que las generaciones previas a la década de los años 90 mostraban mayor lealtad a la firma o empresa, la generación de los llamados “millennials” no presenta esa fidelidad excesiva; lo cual puede costarle caro a las empresas que no sepan mantener sus empleados y presentarles propuestas atractivas de ascenso y aprendizaje.