Las compañías innovadoras necesariamente funcionan por medio de mentes innovadoras. Es imposible parecer y no serlo. Las empresas más importantes y exitosas del mundo se manejan a través de una cultura que les permita evolucionar desde y hacia la innovación, pero ¿cómo se logra eso? Primero necesitamos entender que como empresa, nuestros empleados son hilos conductores, que nos llevan hacia donde nosotros queremos. Así que si nosotros queremos conducir por la autopista de la innovación, tenemos que permitirle a nuestros empleados vivir la experiencia de recorrerla.

 

Todos sabemos lo difícil que es cambiar los paradigmas y mucho más la experiencia de vida de las personas. Lo mismo ocurre con nuestros empleados, si queremos que ellos entiendan lo que nosotros visualizamos, tenemos que hacer que ellos lo visualicen. Es decir, la clave es generar una experiencia que les permita tener el referente de innovación, exito, compañía, trabajo, compromiso, que nosotros queremos que tengan.

 

Se dice fácil, pero puede que no lo sea tanto. Sin embargo, con un par de estrategias lo podemos lograr. Estas cuatros estrategias consisten en crearle una experiencia de vida a nuestros empleados, la cual consiste en generar algo simbólico, crear nuevas relaciones entre ellos y el cliente, otorgarles recompensas innovadoras y confiar en que el desarrollo de su talento será el desarrolló de nuestro futuro como compañía.

 

Experiencias simbólicas: todos sabemos que la forma más fácil de aprender es con ejemplos. Cuando las empresas están frente a problemas “hito”, es decir, que podrían ser determinante para su existencia, lo primero que los líderes deben hacer es canalizar a los empleados hacia la solución. Nadie es capaz de comprender la urgencia de un cambio si no es capaz de visualizarlo. Si lo que necesitas es ascender tan alto como lo está la Torre Eiffel, entonces hazle sentir esa altura tus empleados y luego pídeles que te conduzcan hacia allá.

 

Lazos entre empleado-cliente: en este punto, la clave son las mesas redondas. La comunicación personal sigue siendo el medio más efectivo para entendernos con el otro. Crear mesas redondas donde los empleados puedan interactuar con los clientes, conocer sus necesidades y deseos en torno a la compañía es la mejor manera de hacerle entender al empleado que él es el principal responsable de satisfacer a quien tiene enfrente, diciéndole qué quiere de él. Es vital recordarle constantemente a los empleados que el éxito de las empresas es acaparable al esfuerzo y calidad de su trabajo.

 

Recompensas innovadoras: premiar el trabajo del empleado a través de oportunidades de crecimiento es la mejor forma de reconocer sus talentos, destrezas y disposición. Hacerlo público dentro de la compañía y frente a los clientes es parte de una experiencia simbólica, que le permite al empleado recordar constantemente su propio esfuerzo como un camino hacia logros importantes. Ponerle su nombre a sus invenciones, diseñar trofeos, viajes exóticos y de aprendizaje son maneras de difundir el valor de la innovación hacia áreas de todo el modelo operativo.

 

Desarrollo del talento: ¡Nada más efectivo que invertir en la formación de tus empleados! Pero no de cualquier forma. El aprendizaje debe estar necesariamente vinculado a la experiencia laboral, la relación entre ambos ámbitos debe ser recíproca. El trabajo debe generar conocimientos y los conocimientos deben generar mejores formas de trabajo. Esta reciprocidad es sumamente importante para la compañía, pues todo debe ir en armonía con el crecimiento estratégico de la empresa.

 

El juego laboral cambia cada día, como cambia la cultura y la sociedad; las empresas y sus empleados están en la necesaria obligación de evolucionar, pero si lo hacen en conjunto los resultado son mejores.