Casi siempre culpamos a los otros de nuestros errores o incompetencias, pero si quieres gestionar los conflictos del entorno laboral, debes empezar por ti mismo. Normalmente no existe un único culpable, y si quieres menos discusiones y un entorno laboral más agradable y productivo, ha de entender tu propio rol dentro de él y qué puedes hacer para romper un ciclo vicioso que empieza con la frustración y el estrés y acaba en guerras laborales.

 

Una sana dosis de frustración puede ser beneficiosa. En lugar de ser un obstáculo ocasional, podríamos verla como una avalancha de ideas creativas para resolver problemas. Pero culpamos de nuestra frustración a la implacable naturaleza de hacer-más-con-menos de nuestro clima de negocios corto de miras e impulsado por resultados trimestrales, o responsabilizamos a los interminables cambios o la cultura corporativa. Sea cual sea el motivo, para muchos de nosotros la frustración en el entorno de trabajo es algo crónico.

 

Al caer en estrés, no pasaría nada si lo experimentáramos de vez en cuando, pero por desgracia, la frustración, el miedo de nivel bajo, la irritación y hasta la ira son conocidos compañeros de trabajo. Muchos de nosotros estamos súper alertas todo el tiempo. No prosperamos físicamente, nos sentimos desconectados e infelices en el trabajo y nuestros cerebros no funcionan correctamente.

 

Cuando estamos estresados nuestra capacidad de procesar y utilizar informaciones se ve comprometida, al igual que nuestro juicio. Nos resulta más difícil mostrarnos flexibles o abiertos a ideas nuevas, y empezamos a ver las cosas de manera simplista. Tenemos reacciones exageradas a irritaciones menores, y todo empieza a parecer una amenaza. En este estado, tenemos más probabilidades de provocar problemas que de solucionarlos, especialmente en cuanto a las relaciones.  

 

Por todas estas razones es importantes que apliques estos tres tips para lidiar con el estrés laboral:

1. Desarrolla tu autoconsciencia: reserva un tiempo y haz uso de su curiosidad y coraje para intentar averiguar qué tipos de situaciones (y personas) le sacan de quicio. Cuanto más sepa sobre sus catalizadores, mejor podrá controlar sus propias emociones.

2. Aprende a auto-controlar tus emociones: gestionar sentimientos negativos, ver la realidad a través de una lente transparente y dejar de arremeter cuando nos sentimos amenazados.

3. Se más amistoso en el trabajo: reemplazar “yo y mío” con “nosotros y nuestro”. Todos los espacios donde conviven más de dos personas, supone que todas las situaciones que allí surjan pueden afectar o favorecer a todos por igual.

4. Practica ejercicios para la salud mental: el yoga, la meditación, los ejercicios de respiración y los paseos solitarios tienen un valor incalculable para el desarrollo de la autoconsciencia, aprender a gestionar nuestras emociones y evitar las reacciones al estrés.

5. Permítete la autoreflexión: empiece a lo pequeño. Podría, por ejemplo, reservar 20 minutos al final de cada semana para reflexionar sobre lo que ha salido bien y lo que no; sin autoflagelarse.

6. Se empático: la empatía y la compasión nos ayudan a sobrevivir y triunfar, muestre preocupación por los otros y los otros harán lo mismo con usted.

 

Ciertamente no todos los días son llevaderos, pero recuerda que todos tenemos una historia, amores, penas y alegrías en la vida y en el trabajo. Comparte con los suyos si crees que eso te ayudará a desarrollar algunos de los 6 tips que hemos escrito o déjalo en casa si empeoran su jornada laboral.