La confianza genera confianza. Cuando una persona siente que se confía en ella, ésta tiende a confiar a su vez. Pero para ello es necesario que esa persona sienta que se confía en ella. Una persona que tenga otras a su cargo, más que confiar (más) en sus trabajadores, lo que tiene que hacer es demostrar que confía.

Es trabajo de los mánagers potenciar la confianza en sus trabajadores de una forma congruente y meditada.  Los empleados que sienten que no gozan de mucha confianza por parte de sus superiores se esfuerzan menos, son menos productivos y tienen más probabilidades de abandonar la organización. Los empleados que sí sienten que gozan de la confianza de sus mánagers presentan un rendimiento superior, se esfuerzan más y van más allá de las responsabilidades del puesto. Además, cuando los trabajadores sienten que sus mánagers confían en ellos para ejecutar tareas clave, también tienen más confianza en la empresa en sí y mejoran su desempeño.

Se debe crear confianza en sus empleados, pero sobre todo en la persona que los lidera. Es muy riesgoso que los empleados no confíen en sus jefes inmediatos. Esto podría conducir a la falta de autoconsciencia, aversión al riesgo y sobre todo limitar los proyectos que vayan más allá de obtener resultados inmediatos y específicos.

 

Lo que debe hacer un mánager para ganar la confianza del equipo de trabajo que lidera es:

1. Estudiar la situación: Estudia las prácticas, las políticas y los controles de su organización: ¿Se tolera el riesgo? Si piensa en las políticas de la empresa desde la perspectiva del trabajador, ¿están diseñadas para fomentar el compromiso de los trabajadores o para proteger a la organización de ellos? Pero no olvide estudiar su propia conducta.

2. Ceder el control. La responsabilidad de generar una confianza depende de la confianza de los trabajadores y también de la capacidad del mánager transmitirla a ellos. Los mánagers deben dimensionar adecuadamente las tareas asignadas, otorgar autoridad sobre los recursos disponibles y, sobre todo, no retirarla después. Delegar funciones, genera responsabilidades y compromiso con el mánager, además de la necesidad de no defraudarlo.

3. Mantener la comunicación: comuníquese abierta y sinceramente con los trabajadores. Los mandos intermedios a menudo se muestran reacios a compartir la información de la que disponen y explicar sus decisiones por miedo a una filtración, ponerse en duda y enfrentarse a una reacción negativa. Actuar con transparencia muestra que confía en sus trabajadores al compartir con ellos la verdad, incluso en circunstancias difíciles.

4. No descartar cambios: la empresa está más dispuesta a tomar riesgos con sus trabajadores, que sin ellos. Si la compañía está en la situación de tomar decisiones radicales, siempre es preferible consultarlas con los empleados y trabajar juntos por los cambios que requiera la empresa y por ende el personal.

5. Invertir en formación de los trabajadores: los trabajadores necesitan crecer académica y laboralmente todo el tiempo, saber que la compañía a la cual pertenecen está dispuesta a invertir en su potencial y a apoyarlos transmite confianza. Conozca las aspiraciones profesionales de su plantilla, y después ayúdeles a alcanzar sus objetivos. El éxito de sus empleados se traduce en el propio éxito.

 

No desaproveches las oportunidades de generar confianza en tus empleados, ya que ésta se traducirá en lealtad y compromiso por el mejor desempeño dentro de la empresa, lo cual mantendrá cerca y complacidos a los clientes.